"Tomando el Té con la Niña, La Muerte y La Reina Loca"

martes 3 de noviembre de 2009

1-Yo, Eterna Niña de Colores



A Yokono

Yo, me pregunto todo el tiempo, de mí y el mundo, el mundo que a veces me parece tan invisible e inexistente, yo, que a veces me siento tan ausente y presente, el mundo y yo a veces salimos de la mano a volar, people are strange, people are strange, la gente es extraña, yo soy parte de esa gente, yo soy extraña. Mi segundo nombre lo olvide, mi segundo apellido murió con mi madre a los 6 años, a ella le gustaba mucho la chica de true colors y dejo colores danzando en mi nombre, Mi madre es el interrogante mas grande de mi vida, ella era indígena y su madre era de la selva del Brasil,  no se que día era su cumpleaños, ni donde esta su tumba, le decían Yokono como imagine all the people living life in peace, decían que estaba loca, justo como en mis sueños, Se tan poco de ella, que la puedo imaginar y hacerla una y otra vez mi musa, toda mi vida tendré su ausencia, quizás por eso me intimidan todas las madres del mundo. Ella me dejo unos ojos rasgados y una nariz pequeña, sangre indígena corriendo por mi alma y la historia desconocida de mis ancestros que me dejo en la nada. Tengo memoria selectiva, recuerdo muy bien lo que paso hace años, pero olvido lo que paso hace unos días, a veces olvido para desminuir la angustia. De pequeña me regalaron una maquina de escribir blanca y de teclas rojas y negra, jugaba con ella desde los ocho años a escribir historias que imaginaba  con recortes de periódico que coleccionaba en una carpeta café, después se  acabo la tinta y en el colegio me enseñaron a odiarle en las clases de mecanografía, insistieron mucho en enseñarme hacer cartas para empresas y a  repetir mil veces párrafos huecos, repetitivos y aburridos. Abandona la maquina de escribir, pero comencé a tejer poemas a lado de mis muñecas, a eso de los siete años hice mi primer dibujo, una niña de colores, después siguió otra niña de colores y otra niña de colores, lo único que se dibujar son niñas de colore, invente historias para mis niñas de colores al lado de sus siluetas cry baby cry baby  cry baby y a mis diez años les llame poesía a esas letras.


jueves 15 de octubre de 2009

Puente Onírico

Sueños Verdes


Margarita se desliza en puntillas y salta entre cada hoja violeta. Es de un mundo amarillo colmado de agua cristal, amarillos son sus días como un atardecer dilatado o como La Habana en las fotografías, no conoce los tiempos azules o las calles nubladas. Sus cabellos van dejando sueños tras su espalda, algo difuso es su caminar, parece flotar, elevarse, danzar, todo a la vez. Vuela junto a las libélulas y se pierde entre el mar, gusta de ver la tierra desde lo alto de las montañas o de cruzar desiertos blancos en medio del alba. A veces duerme al ritmo de las ondas del agua o en las raíces de un árbol gigante.
Desde el puente se veía un barquito de papel nadando contra la corriente del río con un letrero que decía: ¿Donde van los duendes cuando no los ves?
Tango baila solo en un callejón, danza desgarradamente como si fuese la angustia la que le saliese de los pasos, su voz es blanca y negra, triste y silenciosa, sublime y melódica, el frío de su rostro le apaga los ojos y le seca los labios, se inyecta el alma y las animas le besan el cuerpo entre los vidrios de un jardín marchito, huesos mutilados guarda en su vientre y el llanto de los niños le agobia en sus alucinaciones, es la muerta la que la besa la espalda y su sombra la que lo aturde.
Han cruzado el puente, no se han visto, ambos etéreos e invisibles han seguido sin mirarse, se escuchan los gritos de las sirenas y los cantos de los peces.
A ella se le ha olvidado volar y el mundo de dónde es, le han llegado demasiadas respuestas para tan pocas preguntas, el ruido de la avenida le penetra y le consume los pétalos, un mundo visible y lineal se le ha presentado, mil rascacielos se envuelven en las alturas, corre, corre y grita taciturna, se halla perdida y asfixiada entre las alcantarillas y los periódicos que niegan los juegos y lo incierto.
Él se ha extrañado ante el color que emanan flores, el blanco y negro se va derritiendo y una mariposa se detiene en su nariz, ella le susurra poemas y sonrisas, escucha un clarinete extraviado entre las montañas, un exilio le sale de la garganta, pronto llega la excitación de lo desconocido,  una alegría ambigua, deja caer la cabeza y después el cuerpo, se sumerge entre las hojas, llueven símbolos y se deslizan entre sus dedos.
Margarita se encuentra perdida en un laberinto blanco, las manías le han tocado los senos, colecciona semáforos rojos, se siente desterrada de un lugar que no recuerda, llora como la lluvia, se pierde entre el smog, la publicidad y los pitos de los carros.
Tango escucha el viento y juega con sus pies descalzos entre el lodo, Alegría le coge de la mano, se extienden, giran, giran y giran entre orgasmos psicodélicos.

jueves 8 de octubre de 2009

Abismo Verde



Era mejor dejarte allí, con el cielo verde y el azúcar esparcida, era mejor cerrar los ojos, abrirlos después y seguir con la sensación de que fue solo un sueño, que jamás abrí el 9-56, que aquel anciano se sumergió en infinito, en el infierno marrón, sí, era seguir el camino chico de las melodías.
Era seguir en el bus, era el vino, las vías vacías, un tren fantasma, el abismo entre tu ausencia y mis zapatos sucios, era la nada solidificada, aquel amarillo en tu rostro, los claveles regados en las baldosas, los claveles sapotes y limonados, unos claveles penetrados en tus huesos, en tus tobillos.
Existías en la arena, en el mar, en un verso quemado en tus labios, era existir hundidas en el abismo, en una mesa, en Cali, en Paris, en Buenos aires o donde sea, en un árbol o en las playas, era rozarte las orejas, chuparme tus lóbulos y bailar, seguir bailando un tango en hojas secas, en las letras de un loco bohemio, en la lengua de una putica mata fetos, era tu aliento podrido o el polvo de tus pelos mojado.
Era la sequía del café o de una voz fastidiosa, era irse a la mierda, era estar en la mierda y seguir rozándote las mejillas, era decirte que me encantaban las historias de amor, de locos, de magos, de gente demente y rota. En busca de un alma, salvajes y heridos.
Era seguir existiendo antes de penetrarte, de hurgarte, de explorar tus huecos, tus agujeros, tus suspiros, era esa chimenea muerta e inclinada, quizás un dios asesino, quizás unos niños que no alcanzaron a fabricar ladrillos para esquivar los ácidos y las bombas atómicas, ni las guerras, ni el fuego, ni la gente que miente. Siguieron los desiertos, las cuevas, las vendas en su nariz.
Era un abismo verde, esparcido por la carretera, verde en todos los lugares, verde en tu nariz, verde en tus senos, verde en tus tobillos y en las señales de tránsito, verde en el huesito de tu cadera, verde en tus costillas, en tus dedos de muñequita, en tu aliento, en tu sombra, eran verdes tus alas, vos que te mantenías volando de un lado a otro persiguiendo estrellas, canciones olvidadas, poemas verdes en los pinos deforestados y este vino que me tiene atolondrada. Siguen creciendo las mañanas, siguen escondiéndose el cielo y una que otra nube gris va tapando el sol brillante, las montañas van rozando el azul del cielo, el lima y el rosado de este día que no se si es viernes, lunes o un ausente domingo.
El vino me sigue dando vueltas. Es la señal de una chica muerta entre las vías, un cuerpo penetrado por balas. Lo ultimo que hizo fue cruzar el infinito en una bruja, fue cruzar el agua casi pura, casi transparente, casi invisible, casi azul, casi nada, casi piedras, casi verde, casi amor, casi nada. Era eso un baño de antaño hecho despedida, de revolución, de vos hecha silencio en una madrugada sucia de sábado, esparcida de ausencia, esparcida de rabia, de mierda, de tipos de verde que le callaron.
Niña que ahora estás en las paredes, rotando en volantes, en cada columna pegada tu foto, agujereado tu cuerpo y silenciada la acústica de tu voz, los colores de tu aliento tirados al vacío. Fue el eco de tu muerte el que agitó mi alma, en aquella playa negra, fue la agudeza de tu huida, que no fui huida, sino una violenta marcha, una violenta despedida, que no fue despedida, fue la muerte que llegó de la nada, el tsunami que estremeció las palmas, que manchó tu bandera de transformación y excito las marchas oscuras.
Eres ahora un rostro que no quiere ser olvidado, que va acompañando a otros cuerpos arrancados por la nada, por el tiempo que no sabe cuando se acaba, eres ahora la imagen de otros que callan, que mueren, que se apagan en una madrugada o una tarde o a la hora que sea, porque para morir no existe el tiempo, porque para morir no hay que estar muerto. Mujer rota, mujer cadáver, Mujer interfecta en una madrugada del sábado al lado del río transparente y de una pierna atravesada por las piernas.
Me introduje en la nada y dejé que el sol me atravesara el cabello, que el mar negro me tocara el aliento, con bella gente negra, con olor a isleño. Despejé mi sexo, despejé mis dudas, la arena se coló por mis orejas y el mar me abrió las piernas, rozo mi sexo y el de ella, dejando danzar sus nalgas desnudas, extendiendo sus alas, agitando las olas, bajando la marea. Seguía la media noche, seguía el trópico salvaje, la tormenta surcaba nuestra hamaca, me voy por el humo, por la humedad, por el frío y el calor, te vas chica atravesada en la madrugada por los hombres de verde.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Trip

Buscame en el Cielo...

Encontrarse, sentirse y nuevamente perderse. Mirar la infinidad y el esplendor del cielo, sentir el aire húmedo y la intensidad del crepúsculo de las flores. El alba, el alba, el alba, Va descomponiéndose entre las secuelas grises que flotan en el viento y la oscuridad se desintegra, la claridad abre su boca, se traga hasta el ultimo punto negro, la luz penetra hasta el fondo y desgarra colores orgásmicos, el cielo gime, arde entre carmesíes y lívidos celestes.

-La belleza nos trasporta y nos saca del tiempo, volamos a un universo tan conocido y anónimo, nos zambullimos en nuestros yo, en los sueños dormidos y en el fondo de nuestros alientos.-

La sal de mar descendía por el pelo y flotaban los desvaríos en el cielo, el agua corría por el infinito, las angustian se desintegraban ante la lucidez del día.

-Caíamos en un espacio sublime que se despedía del frío invierno y del desasosiego que vagaba en el tiempo.-

Era quizás mi alma de aquel espacio atemporal, era mi esencia tan inocente y traslúcida. Era yo el personaje que caminaba en los trazos de un carboncillo mágico, era aquel sueño que deseaba ser soñado. Las melodías se agudizaban y mil bailarinas danzaban entre las nubes, el cosmos se fragmentaba, rostros y más rostros sonreían, se angustiaban y dejaban calma tras sus ausencias.

La primavera quiere salir de mi pecho, me despido de los tangos y de una ciudad corroída, un azul intenso se extiende con el aleteo de las palomas de la plaza, el sol se va acercando y los rayos dorados sonríen extasiados, mi voz se extiende entre estelas psicodélicas, las imágenes se desvanecen, la realidad perfora mis labios y la felicidad de hallarme, me deja la puerta abierta.

lunes 14 de septiembre de 2009

Borrones


Se introduce en medio de una masa viscosa, emana palabras para salirse del mercado, va de un estado a otro, no desiste de explotar su nariz, danza en las mañanas para que salga el sol, gira y se desvanece en sus cimientos, cae, se pierde y nunca se encuentra.

Su mirada rompe, su cuerpo quema, su mente flota entre peces y hombres vegetales, su piel se tiñe de pincelazos diariamente, su alma sigue perdida entre melodías aun no conocidas. Mira, El frío en sus rostros, azul, grises y más azul se extiende en las calles, todo corre, marchan las aguas, los bebes, el pescado, el viento, el café.

No quiere ser artífice, No artista, se desconoce, se extravía. Pero cuando se desnuda ante una salva roja y coordina todas las estrellas que le salen de sus dedos y retorna a sus sentidos, estallan gamas arrítmicas.

-Mi sombra esta contaminada, exceso de calcio, de anfetaminas e inconformidades, caigo, sigo cayendo en los aires. Mi sombra esta podrida, exceso de orgasmos, de esdrújulas, cópulas, de suspiros y cimarrones. Caigo y sigo cayendo en mil hoyos negros. El sol es un espacio sin llantos, las alucinaciones tocan a mi puerta y el joyero se lleva todos mis maniquís—

Llueve en el centro de la tierra, cae las gotas con violencia, los barcos y las luces tiemblan, ellos caen en un mar de palomas muertas, sus cuerpos se hunden entre sus cabezas. Sus corazones taladran sus poros. Él nada a una puerta desconocida y se encuentra en su pincel.

Cindy Muñoz FOTOGRAFÍA

KALIKOMIO (VIDEO EXPERIMENTAL)